Tras ondear una década en playas y comunidades de Costa Rica, la Bandera
Azul Ecológica extiende ya su positiva influencia a las costas de Panamá.
Derivado de la campaña “Bandera Azul” que desde 1985 se
estableció en la Unión Europea, el programa costarricense está
dirigido a comunidades costeras –y aún no costeras,- como incentivo
para proteger las playas de la contaminación ambiental y aumentar con
ello su atractivo turístico.
Panamá posee playas de extraordinaria belleza natural y concientes
de ello, sus Autoridades han reconocido en la experiencia costarricense, el
desarrollo de un programa de alto valor comunitario que merece la pena acoger
e implementar.
El programa Bandera Azul Ecológica se fundamenta en la educación
e información sobre el medio ambiente. En lenguaje sencillo: busca
aumentar los conocimientos públicos sobre este tema y crear una plataforma
que active la participación ciudadana en la protección de la
naturaleza.
Panamá procura establecer el programa como un incentivo a las empresas
turísticas de los litorales y a sus comunidades para proteger en forma
integral sus playas. Es sabido que los turistas que lleguen a ellas estarían
dispuestos a pagar una tarifa mayor, producto de la calidad de los servicios
y la seguridad de que no hay contaminación.
El galardón Bandera Azul Ecológica es un símbolo reconocido
que exige el cumplimiento de altos niveles sanitario ambientales y se concede
por períodos anuales con el fin de asegurar el cumplimiento continuado
de criterios como la calidad del agua de mar y del agua para consumo humano,
la calidad de las costas, el control sobre la basura, los vertidos industriales
y el tratamiento de las aguas residuales; la educación sobre el medio
ambiente, los servicios de salvamento, socorrismo y primeros auxilios en las
playas, entre otros.
Al igual que en Costa Rica una década atrás, el proyecto panameño
de Bandera Azul Ecológica se ha iniciado con un programa piloto en
los sectores de Veracruz, El Chorrillo, San Felipe, San Miguelito y en las
provincias de Coclé, Colón, Herrera, Los Santos y Veraguas.
En la vecina Costa Rica el programa ha crecido desde una premiación
inicial a 10 comunidades costeras en 1986, sucesivamente a 19, 24, 27, 35
y 37 en el siguiente quinquenio. Para el año 2002, el número
de galardonados había ascendido a 45 y en el presente año han
sido 57 las playas premiadas: 22 de ellas en la Región Turística
del Pacífico Norte, 25 en el Sur y 9 playas en el Caribe.
Aunque el cumplimiento de los criterios se verifica mediante análisis
de laboratorio periódicos y visitas de inspección de las autoridades
regionales y locales, los mejores observadores de la atención a los
requisitos exigidos y sus niveles, son los propios usuarios de las playas
y puertos deportivos galardonados, dado que ante el incumplimiento comprobado
de algún criterio imperativo, la bandera es arriada.
Con paso firme y decidido, las autoridades panameñas pretenden desarrollar
el programa en 44 corregimientos, 122 comunidades, 99 escuelas y 14 playas
que durante el presente año acreditarán sus credenciales en
busca de la codiciada presea.